
¿Perimenopausia a los 40? Señales de que tu ciclo está cambiando
"Tengo cuarenta y dos años. No puede ser eso todavía".
Me lo dijo una mujer que llevaba meses durmiendo mal, con ciclos menstruales cada vez más cortos y unos días de irritabilidad en que no se reconocía. Había pensado que era por el estrés del nuevo trabajo; por dormir poco… En todo menos en su ciclo.
Perimenopausia, premenopausia, menopausia, posmenopausia, climaterio: quién es quién
Empiezo por ordenar las palabras, porque se mezclan mucho.
La menopausia es un día. Uno solo: el de tu última menstruación. Y lo nombramos mirando hacia atrás, cuando has pasado doce meses seguidos sin menstruar. Suele llegar alrededor de los 51 años.
Premenopausia son los últimos años antes de la menopausia y posmenopausia los años posteriores a ella.
Así, la perimenopausia son los años que rodean, por delante y por detrás, a la menopausia. Son los años en los que el ovario va cambiando su forma de trabajar, con subidas y bajadas hormonales no lineales.
El climaterio, que significa escalón, es la etapa de la vida que engloba los años de transición desde los años fértiles a los post-fértiles.
Premenopausia, climaterio, transición menopáusica… El nombre es lo de menos. Lo importante es que ese revoltijo de cosas que no sabes dónde colocar tiene una explicación.
¿Es normal la perimenopausia a los 40?
Sí, aunque sea pronto para lo que solemos imaginar.
Hay un margen amplio y personal. Influyen la genética, alguna cirugía previa sobre los ovarios o útero, trabajar en turnos nocturnos y el tabaco. Empezar a notar cambios a los cuarenta entra dentro de lo posible.
Hay una frontera que sí conviene tener presente. Si la menopausia llega antes de los cuarenta eso merece ser estudiado, para descartar otros orígenes o diagnosticar una insuficiencia ovárica primaria. Entre los cuarenta y los cuarenta y cinco hablamos de menopausia temprana, y también se estudia.
Regla irregular a partir de los 40: la primera señal
Lo primero que cambia frecuentemente es el ciclo.
Y no hablo de un mes raro. Todas tenemos meses raros: un viaje, una gripe, una temporada de mucho jaleo. Hablo de otra cosa.
La señal que más orienta es esta: que la duración de tus ciclos empiece a variar una semana o más respecto a lo que era tu costumbre, y que eso se repita. Si eso ocurre tu cuerpo te está contando algo.
Más adelante suelen aparecer las ausencias largas: dos meses sin nada, y de pronto vuelve.
Y hay una parte que sorprende, e incluso a veces alarma, a muchas mujeres: en esta etapa las reglas pueden volverse más abundantes, no menos. Porque puede haber ciclos en los que no se ovula, el endometrio (la capa que reviste el útero por dentro) crece más de la cuenta y luego se desprende de golpe. De ahí las menstruaciones largas y con coágulos.
Los síntomas que nadie relaciona con el ciclo
Aquí es donde se pierde la mayoría, porque casi nada de esto aparece en el guion oficial de "sofocos y ya está".
El sueño, que se interrumpe de madrugada sin motivo. Te despiertas a las cuatro y ahí te quedas, con la cabeza a toda máquina.
El ánimo, que baja o se vuelve irritable a ratos. No es que te hayas vuelto impaciente: la fluctuación hormonal también impacta en el humor.
El cansancio. La memoria y la concentración van más lentas e incluso brillan por su ausencia. Los dolores de cabeza, cada vez más frecuentes. Las mamas hinchadas y sensibles. Palpitaciones. Los sofocos y los sudores nocturnos, que a veces empiezan mucho antes de la última menstruación. La sequedad vulvovaginal, con molestias en el roce o en la penetración vaginal.
Y algo que oigo con frecuencia: "no me reconozco".
Ninguno de estos síntomas, por separado, dice "perimenopausia". Es el conjunto, y sobre todo el hecho de que aparezcan mientras tu ciclo se descoloca, lo que empieza a dibujar el mapa.
¿Cómo se detecta la perimenopausia? ¿Sirven las analíticas?
Esta es una de las preguntas que se repiten. Y la respuesta suele decepcionar un poco.
La perimenopausia se identifica escuchando y mirando: tu edad, cómo ha cambiado tu ciclo y qué síntomas te acompañan. No hay una analítica que ponga un sello.
Te explico por qué. En esta etapa las hormonas suben y bajan como una montaña rusa, incluso de una semana a otra. Un análisis hormonal normal no descarta que estés en la transición, y uno alterado tampoco confirma en qué punto estás. Es una foto de un día de una película de años.
¿Significa eso que la analítica no pinta nada? No. Es muy útil para otra cosa: para descartar lo que se disfraza de perimenopausia. Una glándula tiroidea que trabaja con dificultad, una anemia por esas menstruaciones abundantes, un embarazo. Ojo, en mujeres más jóvenes, cuando sospechamos que la menopausia está llegando antes de tiempo, el estudio hormonal sí tiene sentido.
Hay algo que puedes ir haciendo: el registro de tus últimos ciclos. Fechas, duración, cantidad y cómo te has sentido en cada momento del ciclo. Con eso en la mano hablamos de tu cuerpo, no de la idea general de la menopausia.
Sí, todavía puedes quedarte embarazada
Lo pongo aparte porque se da por sabido y no lo está.
Mientras haya menstruaciones, aunque sean irregulares, puede haber ovulación. La fertilidad baja mucho en estos años, cierto, pero no se apaga. Los embarazos no buscados en la perimenopausia existen.
La anticoncepción sigue haciendo falta durante un tiempo después de la última menstruación, y ese plazo depende de la edad que tengas. Es una de esas cosas que conviene preguntar en consulta.
Qué hacer cuando empieza la perimenopausia
Entender qué está pasando baja el ruido de fondo y quita bastante miedo.
Cuidarte. El sueño, moverte y trabajar la fuerza ayudan a llevar mejor esta etapa, y además protegen tus huesos y tu corazón a largo plazo.
Y saber que hay tratamiento. Para los sofocos, para el sueño, para las menstruaciones abundantes y dolorosas, para la sequedad, para el estado de ánimo. Hay opciones hormonales y no hormonales, y la elección no es la misma para todas: depende de tus síntomas, de tu historia y de lo que tú prefieras.
No tienes por qué aguantar en silencio hasta que "pase".
Cuándo consultar
Si una menstruación es muy abundante o no cesa.
Si vuelves a sangrar cuando ya llevabas doce meses sin ciclos.
Si la menstruación desaparece del todo y tienes menos de cuarenta y cinco años.
Si los sofocos, el insomnio o el ánimo te están quitando calidad de vida.
Si sangras con la penetración o con coágulos grandes.
Si tienes dudas sobre anticoncepción en esta etapa.
No es el final de nada, es un cambio de estación
Cuando alguien llega a consulta con esta pregunta, casi siempre viene con dos cosas: síntomas y miedo a lo que significan. Y muchas veces pesa más lo segundo.
Nos han contado la menopausia como una pérdida, una cuesta abajo, un apagarse. Antes o después nos llegará. Es una etapa larga de la vida, con sus incomodidades y con su margen para vivirla bien.
Una pregunta que me interesa es: ¿qué te está molestando lo suficiente como para querer cambiarlo?
Si te has reconocido en estas líneas y llevas meses dándole vueltas a solas, puedo escucharte y ayudarte a entender qué te pasa y qué opciones encajan contigo. Puedes reservar una consulta de ginecología presencial en Donostia u online.
Y si todavía no es el momento de dar ese paso, te dejo algo más pequeño para empezar. He preparado una guía sobre la menopausia con lo que me gustaría que supiera cualquier mujer antes de llegar a ella: qué pasa, qué se puede hacer y qué no tienes por qué aguantar. Puedes pedirla aquí y te llega al correo.
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