Vulvodinia: cuando te duele y las pruebas salen "normales"

"Todos los cultivos me salen bien. Pero yo sigo con molestias".

Antifúngicos, antibióticos, cremas, óvulos, varias consultas y aún con incomodidad.

Qué es la vulvodinia y cómo es ese dolor

Vulvodinia quiere decir, literalmente, dolor en la vulva (la parte de fuera: los labios, el clítoris, la entrada de la vagina).

Le ponemos ese nombre cuando el dolor dura al menos tres meses y no encontramos una infección, una enfermedad dermatológica ni otra causa que lo explique.

Las mujeres que lo viven perciben ardor, escozor, quemazón. "Como una quemadura", "como papel de lija", "en carne viva".

A veces está ahí sin que nadie toque nada. Otras veces aparece solo con el contacto: un tampón, la costura de un pantalón, un rato en bici, la penetración vaginal, la propia exploración en la consulta.

Y hay una forma muy frecuente que se concentra en la entrada de la vagina, el vestíbulo, que reacciona al mínimo roce. Ahí no duele toda la vulva.

Me arde, pero las pruebas salen normales

Esta es la parte que más rabia da.

Cultivo normal. Citología normal. Ecografía normal. Y una conclusión que se dice con buena intención y hace daño: "no tienes nada".

Pero el dolor no es solo el aviso de que algo está roto. El dolor lo genera el sistema nervioso, y ese sistema puede quedarse encendido mucho después de que la causa original se haya marchado.

Te lo cuento despacio, porque entenderlo puede cambiar las cosas. Cuando una zona del cuerpo lleva mucho tiempo doliendo o irritándose, los nervios que la vigilan se vuelven más sensibles. Bajan el listón. Y empiezan a leer como dolor cosas que antes no lo eran: el roce de la ropa, el frío, una caricia.

Así que sí: te puede doler muchísimo y no salir nada en la prueba. Las dos cosas pueden ser verdad a la vez.

No exageras. Además, llevar años con dolor puede dejar el ánimo tocado.

La vulvodinia viene acompañada con frecuencia de otros dolores persistentes: molestias urinarias sin infección, colon irritable, migraña, fibromialgia. No es casualidad. Es el mismo sistema del dolor trabajando de más.

¿Cómo se detecta la vulvodinia?

La historia manda: cuándo empezó, en qué punto exacto, si duele en reposo o solo al contacto, qué tratamientos has hecho y qué pasó con ellos.

Luego viene la exploración, cuidadosa. Se recorre la vulva con una torunda de algodón (un bastoncillo) para dibujar el mapa del dolor: dónde duele, cuánto, y dónde no duele. Se descartan infecciones y enfermedades de la piel. Y se valora el suelo pélvico, porque en muchas mujeres está tan contraído que explica él solo buena parte de lo que pasa.

No existe una analítica que diga "vulvodinia". Es un diagnóstico que se construye con lo que se encuentra y con lo que se descarta.

¿La vulvodinia tiene cura?

La mayoría de las mujeres mejora. Muchas dejan de tener dolor. Otras aprenden a tenerlo a raya y recuperan su vida sin que la vulva mande sobre la agenda.

Lo que no hay es una pastilla que lo arregle de un momento a otro. La vulvodinia se trata por varios frentes: tratar lo que se haya encontrado, soltar el suelo pélvico con fisioterapia especializada, calmar ese sistema nervioso sobreexcitado y acompañar lo que el dolor ha ido rompiendo por el camino, incluida la vida sexual.

Cuándo consultar

Si llevas semanas con ardor, escozor o dolor en la vulva.

Si te duele la penetración vaginal, ponerte un tampón o pasar un rato sentada.

Si has hecho varios tratamientos para infecciones y sigues igual.

Si la piel o la anatomía de la vulva te ha cambiado: más blanca, más fina, brillante o con grietas.

Si tienes molestias al orinar y los urocultivos salen limpios.

Si has empezado a evitar cosas por si acaso: cierta ropa, la bici, los planes, la intimidad.

Si has dejado de contarlo porque estás cansada de que te digan que no tienes nada.

"No tienes nada" no significa lo que parece

Cuando una mujer llega a consulta con esta historia, casi nunca viene solo con dolor. Viene con años de no ser creída, que es una carga aparte y pesa lo suyo.

"No tienes nada" significa que en esa prueba concreta no se ha detectado nada. Nada más que eso.

¿Cuánto tiempo llevas explicando tu dolor?

Si te has reconocido en estas líneas y llevas tiempo yendo de consulta en consulta, puedo escucharte con calma y ayudarte a ponerle nombre a lo que te pasa. Te cuento cómo trabajo en la consulta de ginecología, presencial en Donostia u online.

Y si hoy no es el momento, te dejo una puerta más pequeña. Cada semana escribo un mensaje breve y lo meto en una botella que lanzo al mar: historias sobre el dolor, el deseo, la menopausia y todo eso de lo que se habla poco. Llega a tu orilla los jueves a las 14:45. Puedes recogerla aquí.