Candidiasis recurrente: por qué vuelve una y otra vez

"Ya me conozco esto. Voy a la farmacia, me lo pongo y en tres días se me pasa. Pero enseguida vuelve".

Lo contó casi pidiendo perdón, como quien confiesa una manía. Llevaba una temporada encadenando episodios, cada uno con su alivio corto y su vuelta a empezar.

Y tenía razón en una cosa: se le pasaba. Lo que no conseguía era que no volviera.

Qué es la candidiasis recurrente

La cándida es un hongo que vive en muchas de nosotras sin dar guerra, puede ser parte de la microbiota, en la vagina y en el intestino, en compañía de bacterias que la mantienen a raya.

Hablamos de candidiasis cuando crece de más y aparecen los síntomas que conoces bien: picor, escozor, enrojecimiento, un flujo blanco y grumoso, o molestias al orinar o con la penetración vaginal. No siempre todos los síntomas están presentes.

Le llamamos recurrente cuando hay 3 o más episodios confirmados en un año (para algunas guías 4).

Fíjate en la palabra confirmados. Es la que más pesa de toda la frase y luego te cuento por qué.

¿Es normal la candidiasis recurrente?

Es frecuente: alrededor de 3 de cada 4 mujeres tendremos al menos una candidiasis en la vida.

La que vuelve una y otra vez es otra cosa. Le pasa a una minoría. Y esa minoría suele llegar a consulta cansada, con la sensación de estar apagando fuegos y de que algo hace mal.

No lo haces mal. Y no, no es cuestión de higiene: no aparece por falta de limpieza.

Por qué vuelve la candidiasis una y otra vez

Casi nunca hay un solo motivo. Lo que hay son piezas que se van sumando.

Algunos tratamientos calman los síntomas, pero no siempre dejan la vagina libre de hongo. Queda poca cantidad, sin molestar, hasta que encuentra su momento y vuelve a crecer.

No todas las cándidas son la misma. La habitual (Candida albicans) responde bien a los antifúngicos mayormente utilizados. Pero hay otras especies bastante más resistentes. Y si nunca se ha hecho un cultivo (sembrar una muestra del flujo para ver qué crece exactamente), no hay manera de saber cuál tienes.

Los antibióticos repetidos también empeoran la situación. Barren bacterias, incluidas las que nos interesan porque sostienen el equilibrio de la vagina. Y el hongo aprovecha ese hueco.

Y pesan las hormonas. La cándida está cómoda cuando hay estrógeno alto: por eso aparece más en el embarazo y con algunos tratamientos hormonales, y por eso, después de la menopausia, un picor que se repite rara vez es un hongo.

El azúcar en sangre alto es otra puerta abierta. Una diabetes que nadie ha diagnosticado todavía, o una diabetes conocida pero mal controlada, se manifiesta a veces así. Por eso acabamos pidiendo una analítica para estudiar la diabetes cuando los episodios se repiten.

Lo mismo ocurre con las defensas bajas, por una enfermedad o por un tratamiento que las frena.

Una cosa más, porque genera mucha culpa en la pareja: la candidiasis no es una infección de transmisión genital. Aunque es cierto que puede aparecer después de tener contacto genital.

No todo el picor es cándida

Aquí está, para mí, la clave del bucle.

Cuando el picor se convierte en costumbre, muchas veces lo que hay detrás ya no es un hongo. Y se sigue tratando como si lo fuera, porque es lo que funcionó la primera vez.

Puede ser una vaginosis bacteriana, que es un desequilibrio de las bacterias de la vagina y requiere otra actuación. Puede ser una dermatitis de la vulva: la piel irritada por el roce, por el jabón o por los propios antifúngicos, usados una y otra vez. Puede ser un liquen escleroso, una enfermedad autoinmune de la piel de la vulva que necesita otro tratamiento.

Y en la menopausia, ese picor suele venir mayoritariamente de la sequedad genital de esta etapa, no de una infección.

Cuando nos tratamos por nuestra cuenta acertamos bastante menos de lo que creemos, porque todos esos cuadros molestan parecido.

De ahí las palabras del inicio. Ante un picor que se repite, lo primero no es otro tratamiento: es un cultivo con síntomas, antes de ponerte nada. Sin este paso vamos a ciegas.

Cómo se elimina la candidiasis recurrente

No hay un tratamiento de tres días que lo resuelva para siempre. La candidiasis que vuelve se trata en dos tiempos: primero se apaga el episodio, y después se mantiene el tratamiento durante meses. Así no se le deja sitio al hongo mientras la vagina recupera su equilibrio.

Con esa pauta larga, la mayoría de las mujeres pasa esos meses sin síntomas. Una parte vuelve a tener episodios al terminar, y entonces se replantea el plan. Conviene saberlo desde el principio porque esto es una carrera de fondo.

Qué antifúngico, en qué forma y durante cuánto tiempo depende de lo que haya salido en el cultivo y de tu historia.

Y hay algo más que mirar, que no se arregla con ningún tratamiento: lo que estos años te han dejado por el camino. Después de tantos episodios, muchas mujeres llegan tensas, evitando la intimidad con su pareja o con dolor en las relaciones aunque el hongo ya no esté. El cuerpo aprende a protegerse, amiga. Y luego cuesta convencerle de que ya puede bajar la guardia.

Cuándo consultar

Si has tenido tres o más episodios en un año.

Si haces el tratamiento, mejoras unos días y a los pocos días o semanas vuelve.

Si el picor no se va con el tratamiento antifúngico, o incluso empeora.

Si nunca te han hecho un cultivo estando con síntomas.

Si la piel de la vulva te ha cambiado: más blanca, más fina, brillante o con grietas.

Si tienes mucha sed y orinas más de lo habitual sin explicación.

Si te duele la penetración vaginal o has empezado a evitarla.

Si estás embarazada, o si aparece después de la menopausia.

El bucle no se rompe apagando fuegos

Casi todas las mujeres que llegan a consulta con esta historia han hecho lo razonable: tratar lo que parecía y esperar que fuera la última vez.

Lo que casi ninguna ha tenido es un rato tranquilo para mirar el conjunto. Qué crece de verdad ahí. Qué se repite alrededor de cada episodio. Qué otra cosa puede estar picando.

Ese rato es el que cambia el pronóstico.

¿Cuántas veces llevas ya volviendo a la farmacia?

Si te has reconocido en estas líneas y llevas tiempo dando vueltas al mismo problema, puedo escucharte con calma y ayudarte a poner orden. Te cuento cómo trabajo en la consulta de ginecología, presencial en Donostia u online.

Y si hoy no es el momento, te dejo una puerta más pequeña. Cada semana escribo un mensaje breve y lo meto en una botella que lanzo al mar: historias sobre el cuerpo, el dolor, el deseo y todo eso de lo que se habla poco. Llega a tu orilla cada jueves a las 14:45. Puedes recogerla aquí.