
Me han detectado VPH o la citología ha salido alterada: ¿qué significa?
“¿Tendré cáncer?”
Es la primera pregunta que os viene a la mente a muchas.
Con este artículo vamos a sumar información y a restar miedos.
Qué significa una citología alterada
Una citología es una muestra que se toma al “cepillar” las células del cuello del útero, la parte baja del útero que se ve al abrir el espéculo en la exploración vaginal. Se miran al microscopio y se describe qué aspecto tienen.
Que salga alterada significa que algunas de esas células no se ven como habitualmente.
No es sinónimo de cáncer. La mayoría de los cambios que se ven en una citología son leves y se resuelven solos, aunque a veces les lleva varios meses o unos pocos años hacerlo.
Detrás suele estar el virus del papiloma humano. Y a veces hay otras cosas: una inflamación, un desajuste de la microbiota vaginal (por hongo o alguna bacteria), o el cambio del tejido después de la menopausia, que también cambia el aspecto de las células.
¿Es normal tener VPH?
Frecuente hasta un punto que sorprende: se calcula que alrededor de 8 de cada 10 personas con prácticas de contacto genital con otras personas entran en contacto con el virus del papiloma humano en algún momento de su vida.
Y en la inmensa mayoría de casos no pasa nada relevante. Las defensas lo eliminan por su cuenta, casi siempre en uno o dos años, sin tratamiento y sin que nos enteremos de que estuvo ahí.
Cómo se contagia el VPH (y por qué un positivo no acusa a nadie)
Se transmite por contacto de la zona genital. No hace falta que haya penetración vaginal, ni eyaculación, ni ninguna práctica concreta. El preservativo reduce el riesgo, pero no lo anula, porque no cubre toda la piel que entra en contacto.
Y ahora la parte que casi nunca se dice en voz alta y que en consulta sale siempre.
Un resultado positivo no pone fecha al contagio. El virus puede llevar años ahí, callado, sin dar ningún síntoma y sin aparecer en las pruebas anteriores. Que se detecte hoy no significa que la infección sea reciente.
Una detección positiva de VPH no es un detector de cuándo y con quién ha sido el contagio.
Qué es un ASCUS
Es el resultado alterado más frecuente, y también el más leve.
Las siglas vienen del inglés y quieren decir “células escamosas atípicas de significado incierto”: se ven algo distintas y no está claro por qué.
Fíjate en la palabra incierto. Ahí está toda la información. Un ASCUS no afirma nada: pide buscar más información.
Lo que se hace después depende del virus. Si la prueba de VPH sale negativa, el riesgo de lesión es muy muy bajo y se vuelve al control habitual. Si sale positiva, toca mirar el cuello del útero con más detalle.
¿El VPH se cura?
Esta es la pregunta que más me hacen, y la que peor queda respondida en tres líneas.
No hay pastilla, óvulo ni crema que elimine el virus. Lo que hay es un sistema inmunitario que lo hace solo en la gran mayoría de los casos.
Lo que sí se trata son las lesiones, cuando las hay. Y ahí está la diferencia que quiero que te lleves: tener el virus y tener una lesión no son la misma cosa.
De los más de doscientos tipos que existen, solo una docena larga se relacionan con el cáncer de cuello de útero, y dos de ellos (el VPH 16 y el 18) explican la mayoría de los casos. Los que producen verrugas genitales, por cierto, son en la mayoría de ocasiones otros distintos: molestan, pero no son los del cáncer.
Lo que preocupa no es tener el virus. Es que uno de los de alto riesgo se quede años sin que nuestro sistema inmune lo combata y que por tanto persista en nuestro organismo.
Y ese camino, cuando ocurre, es lento. Entre una infección que no se va y una lesión seria suelen pasar muchos años. Todo el cribado se sostiene sobre ese tiempo: mirar de vez en cuando basta para encontrar los cambios mucho antes de que sean un problema.
Fumar es de lo poco que sabemos con certeza que hace más probable que el virus se quede.
Qué pasa después de un resultado positivo
Depende de tu edad, de tu historia y de qué haya salido exactamente. Pero el camino, a grandes rasgos, es este:
A veces solo se repite la prueba pasado un tiempo, porque lo más probable es que el virus se haya ido solo.
Otras veces se hace una colposcopia, que consiste en mirar el cuello del útero con una lente de aumento y unos líquidos que resaltan las zonas que conviene revisar. Se parece bastante a una citología, con más luz y más tiempo. Si algo llama la atención, se toma una biopsia, un fragmento muy pequeño de tejido para analizarlo.
Y si aparece una lesión, manda el grado. Las de bajo grado se vigilan, porque un buen número desaparece sin hacer nada. Las de alto grado se tratan retirando la zona afectada del cuello del útero, en un procedimiento quirúrgico ambulatorio llamado conización del que se vuelve a casa el mismo día.
La vacuna es otra cosa: ayuda a prevenir infecciones por los tipos que cubre, pero no elimina la que ya tienes. Puedes consultar a tu gine si eres candidata a beneficiarte de la vacuna.
Cuándo consultar
Si tienes una citología alterada y nadie te ha explicado qué toca hacer ahora.
Si te han dicho “VPH positivo” y te has quedado con la palabra y sin el plan.
Si sangras después de la penetración vaginal, entre menstruaciones o después de la menopausia.
Si tienes un flujo con mal olor o con sangre que no se va.
Si te han hecho una conización y no sabes qué controles necesitas a partir de ahora.
Si te han aparecido verrugas en la zona genital.
Si tienes entre 25 y 65 años y no recuerdas cuándo fue tu última citología.
Si desde el resultado has dejado de tener relaciones o se te han quitado las ganas.
Ese papel no dice quién eres
Casi todas las mujeres que llegan a consulta con un resultado así vienen con dos preguntas. Una la dicen: qué significa esto. La otra no la dicen: qué dice esto de mí.
No dice nada. Ni de tu higiene, ni de tu vida sexual, ni de con cuántas personas has estado, ni de si tu pareja te quiere.
Dice que un virus muy común pasó por ahí. Y que ahora toca vigilarlo.
¿Cuántos días llevas dándole vueltas a ese papel?
Si te has reconocido en estas líneas y necesitas que alguien te lo explique con calma y sin prisa, puedo hacerlo. Te cuento cómo trabajo en la consulta de ginecología, presencial en Donostia u online.
Y si hoy no es el momento, te dejo una puerta más pequeña. Cada semana escribo un mensaje breve y lo meto en una botella que lanzo al mar: historias sobre el cuerpo, el miedo, el deseo y todo eso de lo que se habla poco. Llega a tu orilla los jueves a las 14:45. Puedes recogerla aquí.
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